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La Bola de Ana
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LA BOLA DE ANA

Una obra introspectiva que utiliza la metáfora de una bola de hilo negro para explicar la carga emocional y la ansiedad. A través de ilustraciones minimalistas pero potentes, Ana aprende que no se trata de hacer desaparecer la bola, sino de aprender a tejer con ella.

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// EN DESARROLLO

UNA VIDA SIN COLOR

Una obra introspectiva que utiliza la metáfora de la ausencia de color en la vida, nos enseña como ve la vida alguien que experimenta una tristeza extrema y la ansiedad. A través de ilustraciones minimalistas pero potentes.

Estado del Render: 65%

Archivo de Sujetos // Character Design

VILLANA ESTADO: LOCALIZADO
Character Sheet 01

SOFÍA

CUENTO:LA BOLA DE ANA

CUENTO: Villana 1 de la "Bola de Ana".

Engreída Juiciosa Extrovertida
PROTAGONISTA ESTADO: DESCONOCIDO
Character Sheet 02

ANA

CUENTO:LA BOLA DE ANA

ESPECIFICACIONES: Protagonista de la "Bola de Ana".

Distraída Introvertída Curiosa
VILLANO ESTADO: LOCALIZADO
Character Sheet 01

MATEO

CUENTO:LA BOLA DE ANA

CUENTO: Villano 2 de la "Bola de Ana".

Curioso Soberbio Burlón

Experiencia de Lectura: La Bola de Ana

Portada

LA BOLA DE ANA

*** Ana en su habitación*** [Dibujo 1]
A Ana, una niña soñadora y distraída, le gustaba dibujar, reír y mirar las nubes. Todos los días de Ana eran normales y corrientes, hasta que un día al despertar algo fue diferente. Ana se despertó y estiró. De pronto sintió algo en la espalda. Decidió intentar tocarlo y se sorprendió al ver lo que era.

***Ana frente al espejo*** [Dibujo 2]
—¿Qué es esto? —preguntó Ana. Ana sintió ligeramente pesado. Era molesto, pero no imposible de cargar. Por ello decidió ir a la cocina rápidamente para hablar con su madre.

***Ana en la cocina*** [Dibujo 3]
—¡Mamá tengo algo en la espalda! —gritó Ana algo asustada. La madre de Ana miró tranquilamente a su hija. —Yo no veo nada Ana. ¿Estás bien? Ana pensó que quizá solo ella podía ver la bola. En consecuencia, decidió no insistir para no preocupar a su madre. —Estoy bien mamá, no te preocupes —respondió Ana.

Portada

***Ana en el patio del colegio*** [Dibujo 4] La bola de su espalda seguía estando ahí, pequeña, pero algo pesada. Una compañera de su clase, Sofía, miró a Ana detenidamente. —¿Otra vez llevas esa camiseta? ¿Solo tienes una? —dijo Sofía burlándose con sus amigas.

***Ana en el baño*** [Dibujo 5] Ana no contestó. Se quedó callada y se fue al baño. —¡Ahora mi espalda pesa más! —pensó Ana mientras lloraba.

***Ana en clase de matemáticas*** [Dibujo 6] Al día siguiente, en clase de matemáticas, la profesora de Ana le pidió que contestase una pregunta. Ella algo distraída tardó en responder. —¡Ana es muy lenta! Nunca sabe la respuesta de nada —dijo Mateo, otro compañero de Ana. La profesora ignoró el comentario. Ana no contestó y pensó que Mateo tenía razón. La bola volvió a crecer. Estaba empezando a ser demasiado pesada.

***Ana en clase de Lengua*** [Dibujo 7] A la mañana siguiente, el profesor de lengua le pidió a Ana que leyese en voz alta. Ana, tímida y cansada por la pesadez de la bola, leyó lentamente las palabras. —¿Siempre puedes leer las siguientes líneas? Ana se pone nerviosa. —Qué tonta —susurró Sofía burlándose desde atrás. La bola volvió a crecer.

Portada

***Ana en su habitación*** [Dibujo 8] Pasaron algunos meses. La bola es casi del tamaño de Ana. Su madre entra al cuarto porque esta no bajó a desayunar. —Cariño, ¿estás bien? Ana, agotada, decidió contárselo todo. —¡Mamá, tengo algo en la espalda! Es como una bola que solo se hace más grande y pesa. Pesa mucho, mamá. —¿A qué te refieres con esa bola, Ana? —preguntó su madre. —Es una carga que crece cada vez que ellos se ríen de mí. Sofía, Mateo…

[Dibujo 9] La madre de Ana se sienta junto a su hija en la cama y le dedica unas palabras. —Cielo, esa bola de la que hablas y que solo tú puedes ver se llama ansiedad. —¿Ansiedad? —preguntó Ana. —Sí, ansiedad. Es como el miedo, por así decirlo, pero mucho más pesado. La sentimos cuando recordamos palabras o inseguridades que nos duelen. No está mal sentirla, pero cuando ocurra, me lo tienes que contar para poder ayudarte.

[Dibujo 10] Mientras su madre hablaba, la bola se hacía más pequeña. —Hablar ayuda. Yo hablo mucho con tu tía. A veces también le pido ayuda —explicó ella. —¿Te sientes mejor? —Sí, estoy mejor. Pero… si tú también hablas con la tía, eso significa que no soy la única con esta carga. —No Ana, no eres la única. Quizás no en todos sea una bola, pero todos tenemos algo a nuestras espaldas. La bola se redujo casi del todo; aunque no se fue por completo, Ana ya no estaba sola para cargarla.

***Ana en su habitación*** [Dibujo 11] A la mañana siguiente, Ana se levantó algo más ligera. —Tal vez mañana vuelva a crecer la bola, pero ahora sé cómo hacerla más pequeña —dijo para sí misma mientras sonreía.
A veces, entender lo que sentimos es el primer paso para sanar. Otras veces pesa tanto que no la deja caminar...

— FIN —

Fin del Manuscrito

Gracias por leer.

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